martes, 9 de diciembre de 2014

El apóstol Santo Tomás

El apóstol Santo Tomas es un óleo atribuido a Velázquez, perteneciente a su primer etapa y pintado en Sevilla entre 1618 y 1620.
El santo aparece de riguroso perfil, envuelto en un pesado manto castaño anaranjado surcado por profundos pliegues. Julián Gallego destacó la calidad de las manos, estudiadas del natural, con las que sujeta en la derecha un libro abierto encuadernado en pergamino y en la izquierda una pica o lanza que lleva al hombro. La iluminación intensa, dirigida desde la izquierda, ha llevado a que se recuerde con frecuencia a propósito de este cuadro el naturalismo caravaggista y su sistema de iluminación tenebrista.
Su identificación como el apóstol santo Tomás, habitualmente representado con una escuadra, es posible además de por la inscripción que lleva en la parte superior, por la pica, atributo no infrecuente y del que se vale también el Greco en alguno de sus apostolados.




Cristo en casa de Marta

Cristo en casa de Marta es una pintura al óleo de Velázquez realizada en Sevilla, al comienzo de su carrera, fechada en 1618.
El cuadro reúne elementos propios del género de bodegón con figuras practicado asiduamente por el joven Velázquez y defendido por su maestro y suegro Pacheco, pues con ellos encontró la verdadera imitación natural. En primer lugar presenta una doncella trabajando en la cocina con un almirez; en la mesa se encuentran dos platos de barro con huevos y cuatro pescados por cocinar, un jarro también con barro vidriado en su mitad superior, una guindilla y algunos ajos, habiendo puesto el pintor el acento en el tratamiento diferenciado de sus texturas y brillos. A la espalda de la de la doncella, una anciana, en la que se ha visto el mismo modelo de la ''Vieja friendo huevos'', parece amonestar a la joven, gesticulando con el dedo índice de su mano derecha. El naturalismo con que Veláquez trata esta parte del cuadro sitúa al espectador ante una escena cotidiana, en la que el pintor pudiera haber retratado cualquier cocina sevillana de su tiempo. Sin embargo, el dedo de la anciana dirige la mirada del espectador hacia un recuadro situado a la derecha en el que se divisa la que sería la escena principal, situada en el segundo plano : en una estancia posterior Jesús dialoga con las hermanas María, sentada como en el estrado a sus pies según la costumbre femenina de la época, y Marta, en pie, recriminando la actitud de su hermana.



lunes, 8 de diciembre de 2014

La dama del abanico

La dama del abanico es un cuadro de DIego Velaquez (1599-1660), pintando hacia 1635. Se desconoce con certeza la identidad de la mujer que protagoniza el lienzo, sobre la que los expertos discrepan. Para Lafuente Ferrari y otros podria ser Francisca Velazquez, hija del pintor, posibilidad descartada por Jose Lopez-Rey. En 2006 un estudio de la restauradora  britanica Zahira Veliz Bomford propuso identificarla con Marie Aimée de Rohan, duquesa de Chevreuse, la aristocrata francesa celebre por sus intrigas politicas que en 1637 llegó a España buscando refugio en la corte de Felipe IV, de donde partió en dirección a Londres  solo unos meses dspues. Por una carta fehada en enero de 1638 se sabe que Velazquez retrato en ese tiempo a la duquesa, que en todo se porta con mucha modestia, Y Velazquez  la está ahora retratando con el aire y traje francés.


Felipe IV de castaño y plata

Es un retrato que presenta al rey Felipe IV de cuerpo entero y de tamaño natural. A diferencia de otros retratos de Felipe IV, en que aparece vestido de negro, en este viste un rico traje bordado en castaño y plata que le da el titulo. Los bordados de plata estan pintados con pequeños y rapidos empastes. Es un ropaje de esplendor insular, lo que parece indicar que esta conmemorando algun acontecimiento particular. Ademas, luce el collar de la orden del toisón de oro, colgando de una cadena de oro. Este es uno de los retratos que Velazquez hizo del rey Felipe IV de España. La datación no es segura. La pagina web National Gallery indica hacia el 1631-1632; la referencia Carrassat habla de 1635. En cualquier caso, se trata  de un retrato posterior al primer viaje de Velazquez a Italia y en el se ve que el modelado es mas suave y se adopta un colorido mas propio de la escuela veneciana. Es el principal retrato del rey de la epoca.



sábado, 6 de diciembre de 2014

La Vieja friendo huevos

La Vieja friendo huevos es un cuadro de juventud de Velázquez, pintado en Sevilla en 1618, solo un año después de su examen como pintor.
El cuadro pertenece al género del bodegón, según lo entendía Francisco Pacheco, como escena de cocina o de mesón con figuras a veces ridículas o, cuando menos, vulgares, pero estimables ''sí son pintado como mi yerno los pinta alzándose con esta parte sin dexar lugar a otros'', pues por esta vía ''halló la verdadera imitación del natural''.
La escena se desarrolla en el interior de una cocina poco profunda, iluminada con fuertes contrastes de luz y sombra. La luz, dirigida desde la izquierda, ilumina por igual todo el primer plano, destacando con la misma fuerza figuras y objetos sobre el fondo oscuro de la pared, de la que cuelgan un cestillo de mimbre y unas alcuzas o lámparas de aceite. Una anciana con toca blanca cocina en un anafe u hornillo un par de huevos, que pueden verse en mitad del proceso de cocción flotando en líquido dentro de una cazuela de barro gracias al punto de vista elevado de la composición. Con un cuchara de madera en la mano derecha y un huevo que se dispone a cascar contra el borde de la cazuela en la mano izquierda, la anciana suspende la acción y alza la cabeza ante la llegada de un muchacho que avanza con un melón de invierno bajo el brazo y un frasco de cristal. Delante de la mujer y en primer termino se disponen una serie de objetos vistos con el mismo punto de vista elevado: una jarra de loza vidirada blanca junto a otra vidriada de verde, un plato de loza hondo con un cuchillo, cebollas y guindillas. Apoyado en el anafe brilla un caldero de bronce.













La mulata


La cena de Emaús, también conocido como La mulata y Escena de cocina con la cena de Emaús, es un cuadro de Velázquez que lo habria pintado en su primera etapa sevillana, antes de 1623. La crítica no se muestra de acuerdo en la fecha de su ejecución, que algunos llevan a 1617-1618, siendo en ese caso una de las primeras obras conocidas del pintor, en tanto otros prefieren retrasarla a 1620-1622.
El cuadro presenta a una muchacha de tez oscura y confia blanca situada tras una mesa de cocina que corta la de medio cuerpo. Con su mano izquierda coge un jarro de ceránica vidriada, quedando sobre la mesa otros cacharros de loza y bronce, entre ellos un almirez con su mano y un ajo. En la pared del fondo un cesto de minbre cuelga de n.una escarpia con una servilleta blanca.
 La ventana del fondo con la escena sagrada, recurso empleado también en ''Cristo en casa de Marta y María'', ha hecho que se hable de un ''cuadro denrtro del cuadro'' o de un espejo, como el que mucho más tarde empleará en ''Las Meninas'', si bien el dibujo de la contraventana evidencia, de una forma más clara que en el ''Cristo en casa de Marta y María'', que se trata de una abertura en el muro que comunica la cocina con una estancia situada tras ella.


viernes, 5 de diciembre de 2014

Tres hombres a la mesa

Tres hombres a la mesa(El almuerzo), fue pintado por Velázquez en su primera etapa sevillana hacia 1617-1618 y se conserva en el Museo de Hermitage de San Petesburgo. Perteneciente a la zarina Catalina II se encontraba en el Hermitage ya a finales del siglo XVIII, considerado como pintura flamenca. Desde 1895 se atribuye unánicamente a Velázquez.
El lienzo se trata de una escena cotidiana propia de la época sevillana de Velázquez. En ella aparecen tres hombres que representan las tres edades del hombre, sentados a una mesa cubierta con un mantel blanco sobre la que descansan un plato de mejillones, un vaso de vino y varias piezas de pan. Tras los personajes,
la oscuridad de la pared es rota por un sombrero y una golilla colgados de la misma.
Los modelos utilizados para los personajes de la izquierda y de la derecha parecen ser los mismos que Velázquez utilizo en sus obras San Pablo y Santo Tomás.