El cuadro se inscribe en el género que Pacheco denominó de ''figuras ridículas con sujetos varios y feos para aprovechar a risa''. Dos hombres con instrumentos musicales cantan en tanto el tercero, el más joven de ellos, con la vihuela bajo el brazo y un vaso de vino en la mano, llama la atenció del espectador con su sonrisa burlesca haciendo ver que es el vino el que inspira a los músicos. A su espalda un mono, con una pera, en la mano, subraya el carácter grotesco de las escena. El propio nombre del bodegón dado por Pacheco a este tipo de pinturas de género se asocia con la denominación de las tabernas o mesones sevillanos, probable marco de actuación àra estos músicos como indicaria la presencia ante ellos de una mesa con una hogaza de pan sobre una servilleta, una copa de vino y un queso con un cuchillo, que sirven además a Velázquez para realizar un estudio de las distintas texturas. La luz intensa y dirigia, proyectada desde la izquierda, provoca efectos claroscuro.
viernes, 5 de diciembre de 2014
Tres músicos
Tres músicos o Los músicos es una pintura al óleo de Velázquez, presumiblemente una de las primeras obras conservadas del pintor sevillano. Se conoce cuatro copias antiguas de esta composición, de peor caliidad, una de ellas en colección de Barcelona.
El cuadro se inscribe en el género que Pacheco denominó de ''figuras ridículas con sujetos varios y feos para aprovechar a risa''. Dos hombres con instrumentos musicales cantan en tanto el tercero, el más joven de ellos, con la vihuela bajo el brazo y un vaso de vino en la mano, llama la atenció del espectador con su sonrisa burlesca haciendo ver que es el vino el que inspira a los músicos. A su espalda un mono, con una pera, en la mano, subraya el carácter grotesco de las escena. El propio nombre del bodegón dado por Pacheco a este tipo de pinturas de género se asocia con la denominación de las tabernas o mesones sevillanos, probable marco de actuación àra estos músicos como indicaria la presencia ante ellos de una mesa con una hogaza de pan sobre una servilleta, una copa de vino y un queso con un cuchillo, que sirven además a Velázquez para realizar un estudio de las distintas texturas. La luz intensa y dirigia, proyectada desde la izquierda, provoca efectos claroscuro.
El cuadro se inscribe en el género que Pacheco denominó de ''figuras ridículas con sujetos varios y feos para aprovechar a risa''. Dos hombres con instrumentos musicales cantan en tanto el tercero, el más joven de ellos, con la vihuela bajo el brazo y un vaso de vino en la mano, llama la atenció del espectador con su sonrisa burlesca haciendo ver que es el vino el que inspira a los músicos. A su espalda un mono, con una pera, en la mano, subraya el carácter grotesco de las escena. El propio nombre del bodegón dado por Pacheco a este tipo de pinturas de género se asocia con la denominación de las tabernas o mesones sevillanos, probable marco de actuación àra estos músicos como indicaria la presencia ante ellos de una mesa con una hogaza de pan sobre una servilleta, una copa de vino y un queso con un cuchillo, que sirven además a Velázquez para realizar un estudio de las distintas texturas. La luz intensa y dirigia, proyectada desde la izquierda, provoca efectos claroscuro.
Retrato de Ferdinando Brandani
El retrato de Ferdinando Brandani, antes conocido como Retrato de hombre, el llamado barbero del Papa, fue pintado por Velázquez hacia 1650.
Hasta su identificación por la historiadora Francesca Curti se consideraba que el retratado era un personaje de la corte papal de Inocencio X que en un principio se indentificó con un bufón para posteriormente pasar a ser consideradp como el barbero del papa. El ropaje que luce apoyaba tal suposición, pues el cuello sencillo no es propio de un cardenal o alt cargo de la Iglesia. Antonio Palomino y Velasco, biógrafo de Velázquez, reseñó que durante la estancia del pintor en Roma esté retrató ''a Michel Angelo Aurgio, barbero de Su Santidad''; generalmente se suponía que el personaje de este retrato era Augurio, aunque los criticos no lo titulaban como tal por prudencia. Ferdinando Brandani en realidad ocupaba el cargo de oficial mayor de la secretaría del Papa.
Destaca en la pintura, de pequeño tamañop, el aire de intimidad y verismo que supo dar Velázquez a la efigie del caballero, centrándose en la descripción del rostro y dejando el resto de zonas en penumbra, pintadas con tonos neutros. El cromatismo del cuadro es de gran sobriedad, teniendo como protagonistas el negro, el blanco del cuello y una gama de matrices grises y rosados.
Retrato de Camillo Massimi (1650)
El Retrato de Camillo Massimi fue pintado por Diego Velazquez en 1650. Perteneciente a la Colección Bankes.
El cuadro fue identificado en 1958 por Enriqueta Harris con el retrato de ''Monseñor Camillo Massimo'', camarero del papa e ''insigne pinto'' citado por Antonio Palomino entre los retratos pintados por Velázquez en un segundo viaje a Roma, tras el del papa Inocencio X. Velázquez había emprendido este viaje en 1649 con objeto de contratar a algún pintor especialista en frescos y comprar pinturas y esculturas para la decoración del Alcazar de Madrid en nombre de Felipe IV, pero a diferencia del primer viaje, ahora era un pintor consagrado que buscaba verse reconocido en Roma y buscó la ocasión de retratar al Papa Inocencio X y a varios mienbros de su corte. Junto con la del retrato del cardenal Camillo Astalli Pamphili pintado en la misma ocasión perteneció al marqués del Carpio, virrey de Nápoles, figurando en el inventario de los bienes dejados en Madrid a su muerte en 1687. Se desconocen de los pasos seguidos por el cuadros hasta su ingreso en la coleccion Bankes.
El cuadro fue identificado en 1958 por Enriqueta Harris con el retrato de ''Monseñor Camillo Massimo'', camarero del papa e ''insigne pinto'' citado por Antonio Palomino entre los retratos pintados por Velázquez en un segundo viaje a Roma, tras el del papa Inocencio X. Velázquez había emprendido este viaje en 1649 con objeto de contratar a algún pintor especialista en frescos y comprar pinturas y esculturas para la decoración del Alcazar de Madrid en nombre de Felipe IV, pero a diferencia del primer viaje, ahora era un pintor consagrado que buscaba verse reconocido en Roma y buscó la ocasión de retratar al Papa Inocencio X y a varios mienbros de su corte. Junto con la del retrato del cardenal Camillo Astalli Pamphili pintado en la misma ocasión perteneció al marqués del Carpio, virrey de Nápoles, figurando en el inventario de los bienes dejados en Madrid a su muerte en 1687. Se desconocen de los pasos seguidos por el cuadros hasta su ingreso en la coleccion Bankes.
Las hilanderas (1657)
La fábula de Aracne, popularmente conocido como Las hilanderas, es un lienzo de Diego Velázquez. Esta obra es de los máximos exponentes de la pintura barroca española y esta considerada como unos de los grandes ejemplos de la mestría de Velazquez. Temáticamente es una de sus obras más enigmáticas, pues aún no se conoce el verdadero próposito de esta obra.
Velázquez pintó el cuadro hacia 1657, es su etapa de mayor esplendor, para un cliente particular, Pedro de Arce. Como pintor del rey, Velázquez no solía atender encargos privados, pero en este caso hizo una excepción pues Arce era montero de Felipe IV, o sea, organizaba sus monterías y, por tanto, tenía ciertas influencias en la corte de Madrid. A principios del siglo XVIII el cuadro pasó a formar parte de las colecciones reales.
Velázquez pintó el cuadro hacia 1657, es su etapa de mayor esplendor, para un cliente particular, Pedro de Arce. Como pintor del rey, Velázquez no solía atender encargos privados, pero en este caso hizo una excepción pues Arce era montero de Felipe IV, o sea, organizaba sus monterías y, por tanto, tenía ciertas influencias en la corte de Madrid. A principios del siglo XVIII el cuadro pasó a formar parte de las colecciones reales.
jueves, 4 de diciembre de 2014
Las Meninas siglo XIX
Las Meninas, como se conoce el cuuadro desde el siglo XIX, o La familia de Felipe IV según se describe en el inventario de 1734, se considera la obra maestra del pintor del siglo de oro español Diego Velazquez. Acabado en 1656 según Antonio Palomino, fecha unicamente aceptada por la critica, corresponde al ultimo periodo estilistico del artista, el de plena madurez. Es una pintura realizada al óleo sobre un lienzo de grandes dimensiones formado por tres bandas de tela cosidas verticalmente, donde las figuras situadas en primer plano se representan a tamaño natural. Es una de las obras pictóricas mas analizadas y comentadas en el mundo del arte. Aunque fue descrito con cierto detalle por Antonio Palomino y mencionado elogiosamente por algunos artistas y viajeros que tuvieron la oportunidad de verlo en el palacio no alcanzó auntentica reputación hasta 1819, cuando tras la apertura del Museo del Prado pudo ser copiado y contemplado por un público mas amplio. Desde entonces se han ofrecido de él diversas interpretaciones, sintetizadas por Jonathan Brown en r¡tres grandes corrientes.
Retrato de Inocencio X
El Retrato de Inocencio X es una pintura realizada al óleo sobre lienzo por Diego Velázquez, en el verano de 1650. Actualmente se encuentra en la Galería Doria Pamphili de Roma, también conocida como Palazzo Doria-Pamphili.
El cuadro se realizó durante el segundo viaje a Italia de Velázquez entre principios de 1649 y mediados de 1651. Hay constancia documenral de que el papa posó Velázquez en agosto de 1650.
El pontífice posó para Velázquez porque seguramente ya era consciente de su maestría; hubieron de conocerse en 1625, cuando siendo nuncio Inocencio viajo a Madrid.
En las mismas fechas de este retrato, Velázquez hizo otro de menor formato de personajes próximos a Inocencio X, incluido su barbero, si bien ninguno está fechado y pueden ser posteriores a la esfinge del papa. Tres de estos restratos se convervan: en la Hispanic Society de Nueva York (Retrato del cardenal Camillo Astalli), en el palacio de Kingston Lacy, Reino Unido (Retrato de Camillo Massimi), y en el Museo del Prado (Retrato de Fernando Brandani).
Se cuenta que cuando el papa vio terminado su retrato, dijo : 'Demasiado veraz', aunque no puedo negar la calidad del mismo.
La rendición de Breda (1634-1635)
La rendición de Breda o Las lanzas es un óleo sobre lienzo, pintado entre 1634 y 1635, es decir, su etapa de madurez. El cuadro se pintó junto con otros doce, para la decoración del Salon de Reinos del Palacio del buen retiro. Allí era donde Felipe IV recibia a los embajadores y demas autoridades extranjeras.
El Conde Duque de Olivares decidio decorar este gran salon con imagenes de los principales exitos militares de España. Para la serie de doce batallas, se convocó a Velazquez y a otros artistas, como Vicente Carducho, Jusepe Leonardo, Juan Bautista Maíno y Antonio Pereda. Velazquez desarrolla el tema sin vanagloria ni sangre.
El Conde Duque de Olivares decidio decorar este gran salon con imagenes de los principales exitos militares de España. Para la serie de doce batallas, se convocó a Velazquez y a otros artistas, como Vicente Carducho, Jusepe Leonardo, Juan Bautista Maíno y Antonio Pereda. Velazquez desarrolla el tema sin vanagloria ni sangre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





